Cómic y Novela Gráfica/Reseñas

Un “Bzzzz” por el feminismo en Enjambre: Una antología de cómics y relatos breves


las autoras que componen la antología

El zumbido es un ruido desagradable, pero en cambio el “bzzz” sordo que queda en mi cerebro tras la lectura de esta antología, es delicioso. Las autoras reunidas bajo este laborioso panal que es el libro, me han proporcionado la grata experiencia de oír ese zumbido que es el feminismo y sentirlo primero a través de la libertad de sus composiciones y segundo, en la convicción de poder ser nosotras y nosotros mism@s.  Todas ellas construyen, con la coordinación de Susanna Martín y junto a Norma Editorial, una sentida recopilación de historias breves y cómics cortos en los que, como dice Ana Miralles en el prólogo, se “nos muestra la riqueza gráfica y creatividad de sus autoras”; pero que además en muchos de los casos encauzan el tema del feminismo de un modo muy certero, atacando a ese paradigma que decimos “real”, pero que hemos constatado permanece incompleto. En el que la cualidad de lo femenino aún esta predefinida por algo ajeno a nosotras mismas: los estereotipos, el poder, etc. Algunas de las historietas ofrecen un sensato posicionamiento feminista en el que se da prioridad a la comunidad, a trabajar juntas por destruir esas costras que deja el condicionamiento social. Y yo lo digo así como muy político, pero es más la historia de mucha gente y esta llena de particularidades que coinciden en una sola cosa: algo tiene que cambiar. Ese es el “bzzzzz” del feminismo y se entona con un por qué, un cómo y un para qué. Eso sí, en forma de viñetas. En este artículo quiero entablar una conexión muy oportuna entre tres de las obras aquí incluidas que, bajo mi lectura, dan respuesta a esas tres preguntas clave a la hora de hablar del feminismo en la actualidad.

1- El por qué del feminismo:: “La Conferencia” de Ana Galvañ.

Aquí se describe una antiutopía terrorífica sobre la posibilidad de que la realidad que se nos brinde sea una “realidad” impostora. Aclaro antes que nada que tanto esta supuesta “realidad” como el lenguaje del arte y del cómic son ambos ficción, pero el del arte descubre lo que la “verdad” oculta tras su trampa. Una trampa fortalecida con los años a través de la cultura y del lenguaje. El cómic de Ana Galvañ nos ayuda a reparar en que esa versión de la “realidad” con la que mediamos todos los días también pueda estar ignorándonos, controlando nuestro modo de pensar, hablar y actuar.

En la base del lenguaje subyace un código imperceptible que, al igual que en los roles y conceptos sociales impuestos, construye ficciones más o menos sutiles, más o menos aberrantes. Para superarlos hay que salir de la comunidad, sentirse un poco ajeno a ellos. Eso le ocurre a la protagonista de este cómic, a la que logran convencer de sufrir una especie de problema nervioso o neurológico. En este mundo representado en el cómic, no sabemos si somos nosotros o el resto los que están equivocados, pero sentimos que algo va mal. Paula, al mismo tiempo, siente que pierde el contacto con la realidad. Encima esta mujer es una mujer moderna, es: “Paula Márquez, doctora en matemáticas, licenciada en ciencias físicas y nuestra mayor especialista en estadística aplicada” (la cursiva es mía). Nadie entiende a Paula, no entienden lo que dice y en su enferma soledad se abre la posibilidad de que sea la víctima de un complot. Es entonces cuando entendemos que el código mediante el cual se accede a la realidad quizá esta siendo controlado por una fuerza hegemónica que a su vez esconde la verdad sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Este es, evitando el “spoiler”, un paralelismo sobre la enfermedad que adolece la cultura occidental en la que vivimos. Muchos asuntos, entre ellos la cuestión del género, que aquí nos atañe, han sido configurados y limitados por agentes diversos hasta quedar anquilosados y nosotros presas del convencimiento. El  “falogocentrismo”  es un término sociológico que hace referencia a la construcción del significado por parte de una masculinidad impuesta y este ha sido el motivo de arranque de algunos feminismos en los que el papel del hombre es esencial para la consideración del problema, ya que también él se ve afectado por lo estereotipos restrictivos que le fueron reservados.

enjambre2“La Conferencia” ofrece varias interpretaciones posibles. Sin embargo, opino que todo lector acaba haciéndose la misma pregunta. Una de esas que puede encender un fuego en tu cerebro y cambiar tu actitud hacia el mundo definitivamente: ¿Vemos la verdadera realidad o mis sentidos y mi pensamiento acceden sólo a una versión de la misma? Digamos que posiblemente nunca alcancemos a ver la verdad, como no veremos jamás la cara oculta de la luna, pero al menos nadie debería decirnos qué versión de esta debemos vivir y cómo vivirla. Vamos, venga ese “bzzzz” por el feminismo.

2- El cómo del feminismo:: “Enjambre” de Sonia Pulido.

Claro, hemos puesto las cosas tan chungas en el repaso anterior que ahora nos encontramos frente a un monstruo al que no sabemos como atestar el primer golpe. Se suceden voces de todos lados: “pero ¿cómo vamos a deshacer años de tradición y conciencia transmitida de generación en generación?”, “es que somos enemigas”, “¿por dónde empezamos?” Tranquis, el cómic de Sonia Pulido es una muda respuesta a tanto dilema. Además vale para varios Feminismo (s) posibles, ya fuera este más o menos radical y también para llamar la atención a aquellos que aún no lo entienden. Estas amazonas que aparecen en las viñetas entre coloreados suaves y dulces, son embajadoras de la causa, encabezando la fila india y cual “corro de la patata” o danza de los indios, acaban por hacer una fiesta durante la que se celebra el hecho de haber reaccionado contra el conflicto antes expuesto y la nueva misión. Esta misión encuentra un símil en la construcción de un nuevo hogar. La casa que se habita tiene dos significados opuestos: por un lado es el arquetipo de la tradición y esto le confiere un cariz negativo respecto al patriarcado y la mujer encerrada en el hogar, en su cárcel –como en la iconografía de Louis Bourgeois o en el cuento Yellow Wallpaper (1952) de Charlotte Perkins Gilman– y por otro es arquetipo del nido, del refugio –según Gaston Bachelard y su Poética del Espacio (1957)– con connotaciones parecidas a las de la habitación propia con la que soñaba Virginia Woolf  y que es un sitio desde el que crear. Pero ¡cuidado! que esta habitación o espacio idílico es ya el objetivo y al hablar de la finalidad del Feminismo me introduzco ya en el siguiente cómic. Antes de lograr conseguir ese espacio hay que salir del anterior. Hay que desgarrar y abandonar la casa y con ella todas esas antiguas ideas que nos oprimían y ahogaban. Hay que salir, encontrarnos las unas con las otras y alinearnos a favor del objetivo final. Enjambre de Sonia Pulido

3- El para qué –cómo que para qué– del Feminismo:: “Domingo” de Miriam Muñoz.

Pues para volver a Wonderland. Para repetir esa manía por el mito del eterno retorno del que hablaran Mircea Eliade o Friedrich Nietzsche cuando queremos que se repitan sensaciones pasadas. Ese carácter cíclico también aparece en el relato anterior, si bien este de Miriam Muñoz hace patente el deseo de volver a vivir algo “así”. Y ahora, “así” cómo: pues como en aquel momento en el que nos encontramos con nosotras mismas, en el que disfrutamos del placer de la soledad, en el que nos sentimos afortunadas. Tan afortunadas éramos que paladear una canción o una caricia antes de que se extinguieran para siempre se había convertido en una necesidad. Después de esto el mundo ha sido a veces, monótono, insulso y sin sentido, además de injusto. Queremos recobrar las sensaciones vividas, retornar al agujero como Alicia y perseguir al tiempo que perdimos o transformar la realidad en ese sitio ideal con el que no nos identificamos, tanto como lo descrito en “Domingo” donde se pretende hasta vulnerar las leyes de la física, de la causa… Pues bien, adoremos la causa que nos provoca tal sentimiento aunque sea un golpe doloroso, porque ha desencadenado en nosotras el sentimiento de pertenecer a algo –al Feminismo– desde el que destapamos el intríngulis de ser únicas y se lo enseñamos al mundo en forma de canción. Enjambre detalle

Digo en forma de canción porque la primera vez que leí el cómic de Miriampersand tuve la sensación de estar viendo y oyendo –fijaros en lo que digo–, un videoclip. Se comporta de igual modo en cuanto que sigue a un sólo personaje a través de un recorrido y en el ritmo de las secuencias. Después viene la parte onírica y no dejas de imaginarte en un clip psicodélico, o escuchando el “Rub Til It Bleeds” (1993) de ese vinilo de PJ Harvey que aparece frente a nosotros. Por otro lado también me recordó al “Free Fallin” (1989) de Tom Petty, pero aquí no hay buenos y malos. No hay un chico que ha dejado a esa buena chica que escucha a Elvis. No. En este caso que nos ocupa, en la antología de Norma Editorial al completo, nos hemos echado a volar –caída libre o no– para sentir ese gusto a rebeldía, a completa libertad.

Un pensamiento en “Un “Bzzzz” por el feminismo en Enjambre: Una antología de cómics y relatos breves

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