Cómic y Novela Gráfica/Reseñas

La Fuga de las Tintas :: “En Silencio” de Audrey Spiry


En Silencio Audrey Spiry- imagenLa fuga de las tintas es un título que se me ocurrió a partir de ver las páginas del cómic de Spiry. Nada más abrirlo renuncié a encontrarme frente a un cómic recto y convencional en el que el punto de fuga, regla de toda perspectiva, fuera la pieza primordial. Aquí todos los matices de color salen a la fuga de cualquier fórmula sobre el trazo e ilustran la capacidad de todo líquido y cuerpo fluido de salirse o escaparse por una apertura accidental en la superficie por la que circulan. ¡Qué bien lo hace Audrey Spiry al hacer girar los colores de parecida forma a la que lo hace el agua en el cañón natural del sur de Francia, escenario de la historia, ya que todo va en consonancia con la forma y como en un buen discurso artístico, forma y contenido se agregan entre sí como en una solución química!. Volviendo a la liquidez de los colores –que le caracteriza– ya hemos hablado de la simbología del líquido, del agua del manantial natural o de las corrientes marinas en relación con lo femenino y el nacimiento en general. Se menciona en la reseña del cómic de las Tamaki (Aquel Verano, 2014), pero ahora que leo a Spiry hay que añadirle nuevas sutilezas. La libertad que se toma cualquier líquido, repítase que los tintes lo hacen igual, de fugarse en cascada irremediable, es la misma que la de este  protagonista que se redescubre y adquiere su auto conciencia en las corrientes del manantial esencial.

En Silencio de Audrey Spiry- imagenSi bien la preponderancia del colorido es indudable y tremendamente basta –diría algún entendido–, el lector también puede recibirlo mas como lo pasional del fenómeno que tiene lugar entre su protagonista Juliette –esa joven aventurera– y la naturaleza que va ha retar en compañía de su novio y otra familia de excursionistas. Naturaleza cuyo elemento es el agua que se fuga por los resquicios de las rocas y la pronunciada geografía que también desciende el grupo de exploradores. La proyección del agua que va cayendo por el cañón y que lleva a sus protagonistas a pasar por diferentes etapas de aventura es un eco preciosista de la vida que nos arrastra por una corriente semejante. Los riesgos que corre en soledad Juliette, una vez se ha dejado llevar por una curiosa conexión que tiene con el entorno, le pliegan hacia el interior de su propia situación. La realidad de su presente, en compañía de ese hombre, se arremolina entorno a su cuerpo y entonces tiene una revelación que le hace percibir la necesidad que tiene también ella de fugarse de un precipitado futuro que no es lo que desea. Estando con el agua al cuello Juliette descubre que ella es por primera vez dueña de su vida. Se avergüenza de no haber tenido los apoyos que, en cambio, parece tener la más joven de los expedicionarios, una niña cuya inocencia liberan la verdadera identidad de la heroína. El reflejo del agua presenta sombras, pero también destellos de luz. Positivos ensanches del cauce proporcionan a Juliette un sitio donde encontrarse, por fin, con la mujer que quiere ser. Una mujer fuerte, como la fortachona extranjera, madre de dos hijas, que les acompaña.

Finalmente el barranquismo, que es el deporte de riesgo que han acordado hacer todos los personajes, con ayuda del monitor, se puede extender a los confines filosóficos y hablar de ese momento en el que el abismo de la identidad nos lleva a aguas desconocidas de nuestro ser en las que rompemos con  todo aquel obstáculo que se ponga en medio. En Silencio de Spiry- imagenLa autora explicaba en su entrevista para rtve, en mayo del año pasado, que esta “es la historia del despertar de la protagonista, ya que es un personaje que permanece dormido y gracias a su relación y al amor de su compañero consigue despertarse y descubrir su esencia y lo que necesita realmente en su vida”. Después de leerlo también he entendido algo sobre esos plenos momentos que acontecen durante el silencio, más por una ausencia de ruido mental que atmosférica. Como durante la lectura, cuando se nos devuelve algo de paz y serenidad acuífera. Cuando dice aquello de que “yo estaba en un lado del mundo y tu en el otro extremo” entonces esos puntos equidistantes devuelven el equilibrio al ser demiurgo. 

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